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Razones para dar gracias

Razones para dar gracias

Religiosos y laicos de la Arquidiócesis de Miami comparten reflexiones y vivencias del
Día de Acción de Gracias

El padre Florentino Azcoitia, SJ, cenó primero la semana previa con Encuentros Familiares y el Día de Acción de Gracias con sus 14 hermanos de la Compañía de Jesús. (Fotos: Dora Amador)

Dora Amador Morales
La Voz Católica

MIAMI — La incertidumbre y el temor no nublaron la fe ni los deseos de celebrar el Día de Acción de Gracias. Al contrario, para religiosos y laicos de la Arquidiócesis de Miami este año la fecha cobró un significado mayor, porque los movió a ahondar más en el sentido de la vida y la misteriosa necesidad de los cristianos de dar gracias a Dios aun en la desgracia.

“Yo creo que esta fiesta de Thanksgiving tuvo más importancia que otras veces. Y es que cuando las cosas se ponen difíciles, cuando tenemos razón para estar ansiosos ante el presente o el futuro, solamente la gente de mucha fe logra conservar la paz”, dice el padre Guillermo Arias, SJ. “Estoy convencido de que hay una relación estrechísima entre agradecimiento y fe”.


Sagrario Núñez, ACJ, y sus hermanas de comunidad invitaron a su cena a personas solas carentes de familia. Aquí, la religiosa en la capilla de su casa.

La querida y tradicional cena de Acción de Gracias del 2001 estuvo marcada por la crisis sin precedentes que se vive nacionalmente: la trágica experiencia del 11 de septiembre, la guerra en Afganistán y la creciente amenaza del ántrax y de nuevos ataques terroristas.

El psiquiatra Danilo Pozo, del Movimeinto Familiar Cristiano, afirma que hay un aumento en los estados de ansiedad, estrés postraumático e incluso ataques de pánico entre las personas que atiende como consejero familiar en Miami. Pozo dio una charla a principios de noviembre en la Casa Caná sobre cómo la espiritualidad y la sicología pueden ayudar en momentos de angustia y peligros como los que se viven actualmente en Estados Unidos.

“Hay mucho miedo, la gente siente una gran incertidumbre e incluso la proximidad de la muerte. Y no hay duda, el mundo y la manera de vivir han cambiado”, aclara Pozo. Para este psiquiatra cristiano que ha vivido los horrores de la guerra en su propio país, Nicaragua, la única respuesta sanadora se halla precisamente en el sentido del Día de Acción de Gracias y de la época de Adviento que se avecina.

“Dar gracias por el milagro de la vida es importante, es entender el significado de vivir, que es temporal, pero Cristo vino a renovar la promesa de que todos somos hijos de Dios y merecedores de una vida eterna más allá de nuestro hábitat físico y temporal”, explica Pozo.

En estos días de “ansiedad extrema”, dice Pozo, los rituales, las costumbres y demostraciones de amor se han vuelto más importantes. Y aunque la historia está llena de signos, cataclismos y guerras, el ser humano siempre ha encontrado una respuesta.

“Que está en Dios”, afirma Pozo, quien celebró junto a su familia “con una felicidad y alegría especiales” el Día de Acción de Gracias, porque además este año coincidió con el cumpleaños de su hijo.

Como Pozo y tantos otros laicos de los movimientos apostólicos de la Arquidiócesis, religiosos y religiosas celebraron con sus comunidades la significativa cena.


Elayne Marrero Syfert, directora del Ministerio para Familias Hispanas de la Arquidiócesis de Miami.

La Hna. Sagrario Núñez lo pasó con sus tres hermanas de la congregación Esclavas del Sagrado Corazón con quienes convive en Miami Shores. Como todos los años, los invitados especiales de la casa fueron personas solas, que no sólo carecen de familia, a veces de hogar y afectos. Para ella también la fecha fue una invitación a la reflexión sobre el sentido de agradecimiento a Dios incluso en momentos donde el sufrimiento y la desesperanza parecen oscurecer la realidad.

“Me ha venido a la mente esa frase del prefacio de la Misa: ‘Verdaderamente es digno y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias en todo tiempo y lugar, Dios Santo…’”, dice la Hna. Núñez. “¡Qué intuición de la fe tan fuerte esto de que en todo tiempo y lugar, sin condiciones ni discriminaciones, dar gracias a Dios! Y si reflexionamos quizá más aun cuando estamos más solos y vulnerables, cuando somos más incapaces de lidiar con el misterio del mal”, explica la profesora de teología y espiritualidad.

“¿Se puede hablar de Dios después de los nazis y de la exterminación de los judíos? ¿Se puede hablar de Dios después del Gólgota, después de la Cruz? Esa es una pregunta mucho más vieja que el 11 de septiembre”, dice la religiosa. “Dios es absolutamente, incondicionalmente un Dios de amor, compañero de camino que está con nosotros sufriendo y que sólo quiere el bien de los hombres y las mujeres. Este es un momento extraordinario para que los cristianos volvamos a nuestra fe auténtica, a las raíces de nuestra fe”.

Ella insta a que meditemos en quién es el Dios que se ha revelado en Jesús, y alude a las palabras de San Pablo: “‘Dios no perdonó a su Hijo’, son palabras escalofriantes de San Pablo, que quieren decir Dios ha querido poner a su Hijo y en su Hijo a Sí mismo a merced de los hombres, eso es lo que significa anonadamiento”, apunta la religiosa. “Pero después de la muerte, está la resurrección, y ahí tenemos la esperanza cristiana. Sí, tenemos razones para dar gracias por la bondad de la creación, la vida que tenemos, la vida de los que nos acompañan, la familia y los amigos, los gestos de generosidad y heroísmo que hemos visto, de poder tocar el dolor que nos invita a ser más humanos”.

Reunidos en el Centro Pastoral el jueves 8 de noviembre, los empleados de la Arquidiócesis de Miami celebraron el Día de Acción de Gracias con una Eucaristía presidida por el arzobispo John C. Favalora y los obispos auxiliares Mons. Agustín Román y Gilberto Fernández.

“Estamos reunidos para agradecer a Dios la misión a la que nos ha llamado: propagar la Buena Noticia de que somos del Señor, pertenecemos a Dios”, dijo en la homilía Mons. William Hennessy. “Los que trabajan en educación religiosa, en parroquias y apostolados, en Caridades Católicas, los que se dedican a la pastoral juvenil o la atención de ancianos, de enfermos en hospitales, toda esa obra tiene mucho más efecto en miles de personas de lo que ustedes creen, somos en verdad el fermento de la sociedad, y es el trabajo de Dios el que se está realizando”, dijo Mons. Hennessy.

“Porque en medio de todo este dolor del pueblo americano y del nuestro, tenemos una Iglesia que nos da el apoyo que necesitamos, he ahí un gran motivo de estar agradecidos a Dios”, comentó Elaine Marrero Syfert, directora del Ministerio para Familias Hispanas de la Arquidiócesis. “Por los hijos y esposos que se han echado de menos en sus casas, y que en nombre de todos nosotros están ahora luchando por la democracia; por la salud, las familias reunidas y la abundancia de comida, de la cual tantos carecen, por eso damos también gracias”, afirma Marrero.

Alguien que ve en la situación actual una instancia para la meditación en la providencia de Dios es el padre Florentino Azcoitia, SJ. El director de Encuentros Familiares dice haber reflexionado y rezado sobre la peligrosa situación que atraviesa no sólo Estados Unidos, sino el mundo. “Esta guerra es justa”, dice. “Y para mí la Acción de Gracias radica en que la providencia de Dios, que es el Señor de la historia, va a acabar con el terrorismo”.

Parte de esa providencia divina, cree el sacerdote jesuita, es que el presidente Bush “que es un hombre cristiano, haya despertado la fe de este pueblo en Dios, incluso llamando a un Día Nacional de Oración”.

Para el padre Azcoitia, dentro del plan de Dios podría estar lo que él llama “el grito de alerta” que evitará males mayores en el futuro. “Con la acción que se está tomando, la guerra, podríamos estarnos liberando de algo terrible. Si no se elimina el terrorismo, ¿qué futuro le espera a la humanidad?”, se pregunta. “Soy optimista. Hay un dolor en medio de todo, sí lo hay, pero en Cristo hay una resurrección y la habrá también para nosotros”.

El padre Azcoitia cenó el Día de Acción de Gracias como siempre hace, en su casa con sus 13 hermanos de la Compañía de Jesús con quienes convive. Pero la semana antes celebró una Eucaristía en agradecimiento “por la cosecha” de todo el año y comió pavo y festejó en la Casa Manresa con los miembros de Encuentros Familiares. Este año tuvo un motivo adicional para dar gracias: los Encuentros Familiares Uniparentales, la nueva rama de Encuentros por él recién creada, dediciada a madres y padres separados de sus cónyuges a quienes ahora también se les da apoyo y orientación espiritual.

 

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